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Mis respetos, Padrino

Hay días en los que solo apetece sentarse a ver una buena película, de esas que te enganchan de principio a final y que cuando acaban te hacen pensar que esas dos horas han sido increíblemente bien empleadas.

Me atrevería a decir que todos los que han visto El Padrino la catalogarían dentro de la descripción anterior: una película exquisita, grandes actores, una historia compleja pero sublime (inspirada en la obra de Mario Puzo) y qué decir de la música, ¡si con solo escuchar unos acordes te introduces directamente en la cinta!.

Es un clásico que lo tiene todo. Por poner un “pero” (que en realidad no lo es) hablaría de los numerosos personajes que aparecen en las tres películas, solamente en el caso de que el espectador, rezagado, se haya perdido los 25 primeros minutos de la primera parte de la saga. Y es que la boda de Connie, hija de Don Vito Corleone, es la presentación más acertada y minuciosa tanto de personajes como de ambientación. Todo en ese escaso lapso de tiempo aparece colocado, nada desentona, cada detalle es indispensable y a la vez nos hace introducirnos en una historia que se hace nuestra a medida que pasan los minutos.

Tres películas hicieron falta para mostrar la historia de la mafia más conocida de los últimos tiempos. Muchos consideran que la primera parte es inalcanzable pero no estoy de acuerdo con ello. Es cierto que la esencia, los principios de esta familia acaban en el momento en que Don Vito fallece, es decir el final de la primera película. Con él se esfuma lo que conocíamos, lo que ya nos parecía la normalidad y a lo que nos habíamos acostumbrado. Pero la segunda película, que personalmente es la que más me gusta, es esencial para poder comprender el por qué de su historia. Muestra perfectamente el origen de Vito Corleone, cómo un niño de apenas 8 años tiene que salir adelante solo, en un país completamente desconocido y sin apenas ayuda. Cómo en su juventud se introduce en el mundo de la mafia y consigue formar una familia. Su familia.

La tercera es simplemente un complemento, un final digno que remata y cierra esta historia de forma impecable.

Hace unos días, el 15 de marzo, se cumplieron 40 años del estreno de esta gran obra cinematográfica considerada como uno de los mejores filmes de todos los tiempos.

No puedo hacer otra cosa que no sea recomendarla. Simplemente es una película que merece muchísimo la pena.

Curiosidades:

  • Vito Corleone recibe su apellido del pueblo en la provincia de Sicilia del cual proviene, pues bien, los abuelos de Al Pacino son nativos de ese mismo pueblo, Corleone, Sicilia.
  • Marlon Brando puso “chuletas” por todo el plató. Según él, incluso en las frentes de los actores cuando éstos estaban de espaldas a la cámara.
  • En la novela de “El Padrino” el personaje de Johnny Fontaine tiene mucha más relevancia que en la película. Parece ser que el mismo Frank Sinatra presionó para que se evitasen el mayor número de similitudes entre Fontane y él. De ahí la brevedad en la trama de este personaje.
  • Durante los ensayos, una cabeza de caballo falsa fue utilizada para la escena del dormitorio. En la toma final, se utilizó una cabeza real.
  • La presencia de naranjas en las tres películas de “El Padrino” indica que una muerte ocurrirá pronto. Vito Corleone es disparado después de comprar naranjas, y muere con una naranja en su boca al igual que Michael que muere con un plato de naranjas en el regazo.

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