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El curioso caso de algunas canciones buenas

No suele pasar muchas veces, pero de vez en cuando me encuentro grupos que podrían pasar completamente desapercibidos en mi vida y que no lo hacen gracias a  una canción; a esa canción. Esto es algo absolutamente subjetivo, por supuesto: hay personas a las que ese tema es el que menos les llama la atención, pero para mí resultan el detonante que me obliga a indagar sobre el grupo en cuestión. Y ahí es cuando surge el problema, porque en contra de lo que esperamos en muchas ocasiones el resto de la producción no está a la altura de las expectativas que tenemos. Y esto me ocurre cada vez con más frecuencia.

M8305

Abro la aplicación de Spotify, me conecto a la típica radio de estilo… pongamos indie o alternativo y escucho, con los 5 sentidos puestos en ello, el comienzo del tema. Sí, me empieza a gustar. Llega el estribillo y eso se convierte en el éxtasis. Parece que es la mejor canción que haya escuchado nunca, con sonidos novedosos y cargada de positividad. Emocionada por la experiencia me lanzo a la búsqueda de otras canciones del grupo en cuestión, esperando haber descubierto la banda perfecta que encaja con mi estilo musical. Pero no. Llega el momento de la decepción, cuando una tras otra voy reproduciendo la larga lista de pésimos temas que este grupo ha tenido a bien componer.

Esto me ha ocurrido así con tres canciones (para mi gusto muy buenas a nivel musical) que han conseguido que mi memoria se aprenda los nombres de tan dispares bandas:

Take a Walk – Passion Pit

Podría ser el ejemplo perfecto de la descripción anterior. Lo escuchas, tiene esa pequeña magia al principio. Continúa con fuerza, como si la canción supiera que estamos en primavera y tenemos que desperezarnos y salir a la calle a disfrutar. Y de repente te ves moviendo el cuerpo e incluyéndola en tu lista de “canciones para alegrarte el día”. Pero, que no os engañe esa apariencia de perfección porque escuchamos cualquier otra del mismo grupo y nos encontramos con una voz más bien chirriante y una música más electrónica de lo que esperábamos. Definitivamente un gran chasco.

Midnight City – M83

Si la anterior empezaba con ese toque mágico, de Midnight City podríamos decir todo lo contrario. Una música atrayente desde el segundo 1 que te invita a salir y a patearte la ciudad, disfrutar al cien por cien una noche de fiesta con los amigos o las dos cosas a la vez (que es de lo que habla su letra). Sí, lo único espectacular de esta canción es la música, porque la voz deja muchísimo que desear. Pero te encuentras motivado y el resto da igual. La decepción llega cuando buscas y buscas más de ese grupo y no solo te encuentras con malas voces sino también, por añadidura, una mala música.

The Youth – MGMT

Sorprendentemente sus 5 primeros segundos hacen creer que la canción va a ser lo más movida posible pero de repente un cambio radical desemboca en una melodía tranquila, relajante y acompañada de una voz suave. Una canción lenta pero con fuerza, al fin y al cabo. Esos cambios y contrastes suelen ser muy atractivos sobre todo cuando son tan marcados. Quizá por eso el resto de sus temas pueden parecer muy monótonos y perder ese elemento que tanto me atrajo de “The Youth”.

Cierto…  no todos pensamos igual, de lo contrario la industria de la música se iría a pique. Sin embargo estos tres temas en el estilo indie más actual son los que me han llamado la atención estas últimas semanas. Sin duda la música lo es todo en ellas porque sus letras son repetitivas y con poco contenido, pero muchas veces la música no está solo para escucharla, sino también para oírla. Y estas tres son perfectas para oírlas una y otra vez mientras se hacen otras cosas, porque no nos distraen, nos acompañan y no nos cansan.

Ya hace años, aparecían temas con éstas características. Ahí tenemos, por ejemplo el caso de Kim Carnes y su “Bette Davis Eyes”, canción que hemos escuchado 1, 2 o 50 veces en la radio. Y con razón. Tiene una melodía pegadiza y esa voz rota parece que le rinde el mayor de los homenajes a la diva de Hollywood. Es en definitiva una canción bonita. Sin embargo hay mucha gente que no conoce más canciones de la artista, y solo hace falta escuchar alguna de ellas para darse cuenta de que suenan TODAS igual. 

No siempre los artistas hacen un repertorio de canciones que te dejan con la boca abierta. Es más, la mayoría de las veces sucede todo lo contrario y eso nos beneficia como aficionados a la música porque nos hace abrirnos a nuevos estilos y grupos; nos hace indagar y experimentar, conocer y formarnos en esta afición que es la melomanía.

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